En estos momentos, la industria se enfrenta a una clara encrucijada: avanzar en los conceptos de descarbonización y sostenibilidad y, a la vez, permanecer competitiva, rentable y en crecimiento. Sin duda alguna, es un punto crítico que afectará al desarrollo industrial en España y en Europa en la próxima década. Como una respuesta a esta doble necesidad, nos encontramos con la Economía del Hidrógeno; el hidrógeno renovable puede contribuir a liberar de emisiones el sector industrial, el de la energía, el del transporte y el residencial; el hidrógeno puede permitir crear riqueza y puestos de trabajo locales, mientras garantiza nuestra seguridad e independencia del suministro energético; puede permitir el despliegue ordenado de las energías renovables y facilitar su gestión integrada en la red eléctrica. Y, además, se trata de un sector en el que Europa es líder industrial y tecnológico.